Hay silencios que besan más que mil palabras

02.08.2025

Amar también es saber estar en silencio… y aun así estar presente.

🌙 El Silencio y el Amor

Cuando dos almas se aman de verdad, el silencio deja de ser vacío: se convierte en un puente invisible, en una conversación hecha de miradas, de suspiros, de latidos que hablan sin decir una palabra.

Hay almas tan antiguas, tan llenas de caminos y sabiduría, que no necesitan llenar los espacios con palabras. Para ellas, el silencio no es ausencia: es presencia. Una presencia sutil, envolvente, que abriga.

Un alma enamorada entiende que a veces el amor no se grita, se respira. Que el respeto se expresa en el arte de no interrumpir lo sagrado del silencio ajeno. Y que estar, simplemente estar, es a veces el acto más profundo de amor.

Porque hay silencios que son más elocuentes que cualquier discurso. Hay silencios que dicen: "te entiendo", "te espero", "te abrazo desde aquí".

Amar es saber leer entre líneas… y entre suspiros. Porque el que ama bien, no exige palabras: escucha el alma.

¡Ay, pero qué difícil es el amor… y qué maravillosamente complicado es amar! Como diría un sabio del norte, entre tequila y tambora:

"Qué bonito, es lo bonito... ¡Ajúa!"

(La filosofía también puede tener botas y sombrero, ¿por qué no?)

“Cuando se unen el amor, el silencio, la complicidad y el arte, se convierten en una manera muy poderosa al expresar lo que se siente”

Ella no dice nada … y sin embargo lo dice todo

Y cuando uno ama a una mujer de verdad —a esa mujer que ríe, calla, observa y encanta— incluso sus silencios tienen perfume, tienen cadencia, tienen mensaje. Porque como bien escribió Erich Fromm:

"La paradoja del amor es ser uno mismo, sin dejar de ser dos."

Todo esto me recuerda esa bella canción que canta Alessandro Safina con voz de terciopelo celeste:

"Sigo la huella del tiempo… y pierdo el aliento cuando pienso en ti…"

Sí, el tiempo también se calla cuando el amor canta. Y el alma navega, como vela que se deja llevar por el viento de un recuerdo, de una sonrisa, de unos ojos que, sin decirlo, ya lo dijeron todo.

Y por si fuera poco, en esta travesía de latidos y silencios, de pasos firmes y emociones desbordadas, aparece de pronto "La cosa más bella" interpretada con tanto sentimiento por Sergio Dalma en un gran dúo con Leire de la Oreja de van Gogh —esa canción que nos recuerda que el amor no siempre se grita: a veces se susurra con una mirada.

Porque cuando el amor es verdadero, se convierte en canción… en poesía… en silencio compartido.

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© Junio 2025 - A CONTRATIEMPO - Relatos de un Hombre al Piano
Autor - Silverio López Gutiérrez - Puebla, Puebla, México
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