Hay mujeres que iluminan... y otras que además te hacen reír mientras lo hacen

28.07.2025

La mujer, la Luna y el Milagro de Amar

Hay mujeres que roban miradas. Y hay otras, mucho más raras, que roban pensamientos… que se cuelan sin permiso en los sueños, en las canciones, en los silencios. Una mujer hermosa y con inteligencia brillante ya es, por sí sola, un pequeño misterio del universo. Pero si a eso le sumamos un sentido del humor chispeante —de ese que desarma seriedades y hace reír hasta al alma—, entonces ya no hablamos de una mujer… hablamos de una constelación.

Porque una mujer así no solo es bella: es luminosa. Y no como esas luces de neón que enceguecen por un rato, sino como la Luna… sí, la Luna. Esa que no se deja alcanzar, pero que todos seguimos mirando.

Una mujer inteligente y divertida es una complicidad en movimiento, una fiesta privada entre dos miradas, una conversación que vale más que mil promesas. Cuando uno, como hombre, tiene la suerte —¡el milagro!— de cruzarse con una de ellas, algo dentro se enciende. La vida cambia de ritmo. Y uno comienza a pensar en plural. Ya no soy "yo", ya no es "ella", ahora somos "nosotros… riendo, hablando, soñando".

Ella, mi musa, mi luna personal, esa que no necesita maquillaje porque su luz es propia. La que me toma por sorpresa y me devuelve en verso. La que, sin proponérselo, me reinventa.

A veces la miro y me pregunto: ¿cómo es posible tanto encanto en una sola mujer? ¿Dónde se entrenan para ser así? ¿Hay algún curso avanzado de "encanto elegante y humor pícaro"? Si existe, deberían cerrarlo. El mundo no está preparado para tantas mujeres así. Yo apenas puedo con una.

Y es que ella no solo inspira, también guía. En su sonrisa encuentro norte, y en sus ojos, descanso. No me pide nada, y sin embargo lo doy todo. No exige, pero hechiza. No manda, pero yo obedezco feliz. Como quien sigue una melodía en la distancia.

        “Cuando una mujer es musa, Luna y cómplice, no se le escribe —se le agradece.”

Ella no es solo una mujer, es la Luna que sonríe y reinventa el amor

Desde joven hubo canciones que me acompañaron. Una de ellas, "Yo no te pido la luna" cantada de manera espectacular por Daniela Romo, me hacía bailar sin entender por qué… Hoy lo sé: la Luna siempre fue un símbolo, una antesala de ella. 

Pero fue Joe Cocker quien lo dijo mejor: "You are so beautiful… to me". Y sí, eso es todo. Eso basta. 

¿Puede haber algo más bello que una mujer así? Solo tal vez, la dicha de que esa mujer también te mire, te ría… y te elija.

"Qué hermoso es amar a una mujer."

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© Junio 2025 - A CONTRATIEMPO - Relatos de un Hombre al Piano
Autor - Silverio López Gutiérrez - Puebla, Puebla, México
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