En la madurez también florece la locura más bella: la de amar sin medida y soñar sin fronteras

Ser
un loco enamorado es el secreto de los sabios.
La espiritualidad, los valores y el amor
Dicen que cuando uno está enamorado, la locura se apodera de uno. Y sí, es cierto. Pero ojo, no es una locura peligrosa ni destructiva, sino una dulce y luminosa demencia que nunca daña, porque quien ama de verdad no lastima, quien ama de verdad acompaña, quien ama de verdad cuida, respeta y comparte. Al final, el amor es la única cordura disfrazada de locura que le da sentido a nuestra vida.
La espiritualidad suele confundirse con la religión. Pero la espiritualidad es más amplia, es ese hilo invisible que conecta al ser humano con lo eterno. La religión, cualquiera que sea, es un camino, una puerta de acceso, pero no lo es todo. Yo, personalmente, creo en Dios… ¿cómo no hacerlo? Si el universo entero, con su deslumbrante perfección, parece un poema escrito en estrellas. El ser humano mismo es una obra maestra: una máquina perfecta hecha a Su Imagen y Semejanza. Y como regalo divino tenemos el libre albedrío, esa chispa que nos hace errar y corregir, caer y levantarnos, fracasar y aprender… hasta parecernos un poquito más a Dios. Tal vez —y aquí entra la locura visionaria— cada uno de nosotros llevamos dentro un fragmento divino, un dios en miniatura esperando a ser descubierto.
Los valores… ¡ay, los valores! Son la brújula heredada de nuestros padres, la armadura con la que enfrentamos la vida. El entorno influye, sí, pero nada marca tanto como el ejemplo silencioso y contundente de mamá y papá. Los míos con su ejemplo me enseñaron que el amor es la plenitud y que los valores le dan dirección al viaje. Con esa mezcla de ternura y rectitud me mostraron que la vida se vive mejor con amor y se honra mejor con valores.
Y luego está el amor… el amor que todo lo invade, que todo lo transforma, que todo lo vuelve poesía. Yo vivo enamorado —sí, un loco enamorado, confieso—. Vivo rendido a mi musa, esa presencia que me guía con sus hermosos ojos, su elegancia y esa sonrisa pícara que desarma cualquier tristeza. Ella es mi luna: a veces llena, a veces discreta, pero siempre luminosa. Y yo, como buen navegante de esta vida, sigo su luz hasta puerto seguro. Qué maravilla bendita es estar enamorado. Qué privilegio, Dios mío, poder sentir así, porque trascender no es solo vivir, es vivir amando.

“El
amor es brújula y la Luna su horizonte: quien sueña, nunca camina perdido.”
"Un corazón enamorado convierte la noche en eternidad y a la Luna en cómplice de su esperanza."
Todo esto me recuerda que la música es también un altar del amor. Michael Jackson nos regaló con "Will You Be There" un himno a la espiritualidad, a los valores y al amor: ese anhelo humano de ser sostenidos, acompañados, amados sin condiciones.
Y cuando pienso en mi musa, inevitablemente suena en mi cabeza "Abrázame muy fuerte" en la voz de Marc Anthony, porque hay abrazos que son mejores que cualquier sermón: en ellos la debilidad se convierte en fortaleza y la vida encuentra su razón.
Bendita locura la del amor. Sí, soy un loco enamorado, un soñador incorregible. Y como decimos en mi tierra, con todo el sabor y la alegría: ieñorrrrr!! Así merito soy yo, un loco enamorado, feliz de serlo y agradecido de sentirlo.
